Museo Chileno de Arte Precolombino
 

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Música y aymara

Durante miles de años la música ha tenido un papel muy importante en las sociedades andinas. Así lo demuestran los innumerables instrumentos musicales encontrados en excavaciones arqueológicas de las culturas Nasca, Parakas, Tiwanaku, San Pedro de Atacama o Arica, entre otras. Luego, en las descripciones de los españoles que llegan hace 500 años a la zona andina, se aprecia que la música y los instrumentos musicales estaban presentes en todo el ciclo ritual y en la sociedad en general. Actualmente, en la sociedad aymara, la música se mantiene con la misma fuerza que en el pasado, estando presente en los ámbitos sagrados y profanos.

Instrumentos propios de la cultura andina, como sikuris, laquitas, pinkillos y tambores, se han mantenido hasta nuestros días, pero también se han incorporado algunos europeos como los instrumentos de cuerda: bandola, arpa y charango. Algunos siguen siendo usados en las orquestaciones tradicionales, como los grupos de sikuris, donde varios hombres tocan cada uno una flauta (sikuri o zampoña) y al mismo tiempo un tambor. Los sikuris participan en las fiestas dedicadas a los santos patronos y usan un complejo sistema de ejecución, típicamente andino: el diálogo musical. Los flauteros están dispuestos en parejas y cada flauta tiene sólo algunos tonos de la escala, de manera que para hacer una melodía deben tocar de manera intercalada.

Para la celebración de carnaval la música tiene un papel fundamental y se escucha sin parar durante cuatro días y sus noches. En Cariquima, altiplano de Iquique, los instrumentos usados son pinquillos (flautas de cinco agujeros de digitación) y bandolas, instrumentos de 16 cuerdas dispuestas en cuatro ordenanzas de cuatro cuerdas cada una. Sobre el acompañamiento de estos instrumentos se cantan coplas que son coreadas por todos los presentes. En carnaval se desarrolla una verdadera guerra sónica. El pueblo se divide en dos mitades, arriba y abajo, conformadas por los comuneros de los distintos sectores, quienes compiten para ver qué sector canta mejor, más fuerte y sin parar.

Existen además muchos cantos dedicados a las llamas y las alpacas, animales fundamentales para la subsistencia de los aymara en el altiplano. Cantos específicos para las llamas hembras o machos, o los que guían la tropa, son comunes y en ellos se declara poéticamente el cariño que las personas sienten por sus animales.