Museo Chileno de Arte Precolombino
 

Música y danza > Atacameña

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La música atacameña, como la de la mayoría de los pueblos nativos de América, está ligada a la ritualidad. Los atacameños dividen el año en un período seco y otro húmedo, que está regido por el ciclo natural que incide en el calendario agrícola y del pastoreo. Esta división se refleja en los instrumentos musicales y las músicas que se emplean en cada época, las que se prohíbe tocar cuando no corresponde. Por ejemplo, en Ayquina y Toconce durante la época húmeda, entre enero y marzo, sólo se tocan cajas, flautas y guitarra, mientras que en la época seca se toca el arpa y los instrumentos usados en las fiestas patronales (bandas de bronce, percusiones, laquitas).

Aún así, es difícil hablar en general de los atacameños pues dentro de las generalidades cada comunidad ha desarrollado sus propias músicas e instrumentos y ha vivido distintos procesos de cambio.

Una de las costumbres importantes que celebran los pueblos atacameños es la limpieza de los canales de regadío. En este ritual se pide fertilidad a la tierra y abundancia de lluvias, y se limpian kilómetros de canales que traen las aguas a los pueblos. Por supuesto, el trabajo es también fiesta. En Ayquina y Toconce actualmente se toca el arpa y se cantan Pa’ atrás pa’ adelante y Ventanas. Durante las faenas de limpieza de canal se toca el clarín y los cachos. Pero hace 50 años, en Ayquina se usaba el charango y antes de eso se usaba sólo el tambor.

En Caspana, por su parte, para la fiesta de limpia de canales se canta el Talatur y el Cauzulor, cantos antiguos que mezclan palabras en kunza, quechua, aymara y español. Se acompañan de dos tambores pequeños que simbolizan el ámbito masculino y el femenino.

Para la misma fiesta, en Peine se canta el Talatur con acompañamiento de clarines y chirimorros, campanitas de metal que se agitan como sonajeros.

Durante el carnaval, en todas las comunidades atacameñas se cantan coplas que varían en sus melodías y en los instrumentos que las acompañan. En un pueblo se usan cajas y flautas, en otros, guitarras o acordeón. Cada pueblo tiene sus propias melodías e instrumentación, como parte de su identidad local.

Para las fiestas religiosas de santos patronos y vírgenes aparecen las laquitas o sikos, pequeñas bandas formadas por tocadores de sikos (sikus o zampoñas) y bandas de bronce e instrumentos gruesos (bombos, cajas militares). Las bandas de laquitas existieron tradicionalmente como parte del sistema musical andino, mientras las bandas de bronce aparecieron hacia los años 1940 y 1950, cuando los hombres de los pueblos hicieron el servicio militar obligatorio. Ahí conocieron las bandas de bronce y al volver a sus pueblos las replicaron.

La gran fiesta de la Virgen de Guadalupe de Ayquina reúne actualmente un sinnúmero de grupos de música, entre los que podemos mencionar a enormes bandas de bronces e instrumentos gruesos que tocan para grupos de bailes de Pieles rojas, Sioux, Dakotas, Gitanos, Tinkus, Osos y muchos otros. También es posible encontrar las tradicionales laquitas.