Museo Chileno de Arte Precolombino
 

Pueblos originarios > Mapuche

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Patrón de Asentamiento

Se cree que antes del siglo XVI su asentamiento era disperso y de carácter trashumante, debido a que la recolección y la horticultura de tala y roza caracterizaban su sistema de vida. Los cronistas españoles asignaron varios nombres al grupo residencial local, como levo, lof, rehue y otros, los que probablemente aludían a diferencias culturales entre los grupos, espaciales o a momentos cronológicos distintos. Estos grupos estaban constituidos por “casas” distantes donde habitaban los varones miembros del patrilinaje con sus mujeres –las que provenían de otras comunidades bajo un sistema de residencia patrilocal–, y sus hijas solteras. La ruka era la vivienda tradicional de la unidad familiar extensa. Son edificaciones de diferentes tamaños y formas (rectangulares, circulares y elípticas), cuya estructura más común se forma con una fuerte armazón de madera de roble, recubierta en el techo y a veces también las paredes con manojos de paja que la aislan de las temperaturas extremas y la protegen de la lluvia. No tienen ventanas sino sólo una entrada orientada hacia la salida del sol, el Puelmapu (Tierra del Este, lugar donde moran las deidades). Al interior, el fogón (kutral) ocupa el centro y como permanece siempre encendido, ennegrece las paredes con su hollín. Hay muy pocos muebles: el wanku (pequeño taburete labrado en un solo bloque de madera) y las camas, que se disponen en los costados de la vivienda.
Artefactos domésticos cuelgan del techo y paredes y ciertos espacios interiores se destinan a almacenar víveres. La construcción de la ruka tradicional, hoy en desuso, era objeto de trabajo comunal y se celebraba con una fiesta llamada rukatún en la cual se bailaba con máscaras o kollong. Hoy en día, comunidades han incorporado masivamente las viviendas de tipo occidental, aunque en muchos casos la disposición de sus espacios interiores o la forma en que se utilizan, recuerdan a la ruka. Entre los mapuche urbanos, la vivienda y el uso de los espacios no se diferencia mucho de aquellas de las clases populares de las ciudades chilenas.