Museo Chileno de Arte Precolombino
 

Pueblos originarios > Atacameños

700-250

Organización Social

La comunidad es la base de la organización atacameña, quien articula las relaciones sociales, económicas y religiosas del territorio colectivo donde participan las unidades familiares. Un individuo se hace parte de la comunidad en la medida que posee tierras cultivables y participa de los trabajos colectivos de mantención de, por ejemplo, los canales de regadío. Por el contrario, el pastoreo, no otorga este estatus porque es una actividad que no genera obligaciones con los otros., no otorgaría ese estatus.

La comunidad es la que organiza y controla los recursos naturales de producción, la inclusión de nuevos miembros, la identidad y pertenencia de ellos, así como representa y defiende sus intereses tanto ante el Estado como ante otras comunidades. La estructura social de la comunidad puede componerse por más de un poblado o adaptarse a fases de crecimiento coyunturales de un núcleo habitacional. La expresión de gobierno principal es la Asamblea Comunal, compuesta por hombres y mujeres propietarios de terreno y jefes de unidades domésticas y presidida anualmente por un Alcalde o Presidente de Junta de Vecinos y su directiva.

También existen sistemas de cargos donde participan, según experiencia y responsabilidad, todos los comuneros, como ‘juez de aguas’, ‘capitán’, ‘puricame’, ‘alférez’ u otro. Son cargos de obligación y respeto social, aunque de un fuerte desembolso de dinero, donde es fundamental la solidaridad de la familia extendida. Los parientes se clasifican según la proximidad y la ubicación, los parientes de sangre y políticos cercanos reciben la terminología occidental (padre, suegro, yerna, etc.), los más lejanos son la ‘parentela’. Asimismo es importante que, a la par del matrimonio como alianza, se contraiga otro tipo de vínculo, el del compadrazgo. En la actualidad, este sistema de organización vive tensos procesos de cambio ante la presencia del Estado, la economía de mercado, la emigración a la ciudad y la imposición de patrones culturales extraños, todos factores que debilitan y hacer perder autonomía a las comunidades atacameñas, pero que también permiten una constante reelaboración y reordenamiento de las mismas.