Museo Chileno de Arte Precolombino

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Arte

Poco antes del año 690 d.C., la producción de un superávit económico permitió el comienzo de una arquitectura religiosa monumental en el sector costero: los Ahu. Se caracterizan por un patrón de rampas con alas laterales y pavimento de rocas de playa, alineadas alrededor de una plataforma central plana y alargada, rellena de ripio. Sobre ésta descansan los Moai, en solitario o en filas de hasta quince, aunque están ausentes en los ahu más tardíos. Estas enormes estatuas de piedra corresponderían a imágenes de antepasados. Cada uno lleva el nombre de la persona que representa. Eran casi completamente esculpidas en las canteras ubicadas en las laderas de los volcanes, antes de ser transportadas a su destino final. Aparentemente, eran mudadas en posición horizontal con la cabeza adelante por una red de caminos que bordeaba casi toda la costa.

Considerando que una gran cantidad de estatuas todavía se encuentra en las canteras o en su periferia, se puede pensar que el proceso de transporte fue la parte que más dificultades presentó. Una vez en el Ahu, los Moai eran gradualmente puestos en posición vertical sobre la plataforma. El proyecto de ingeniería más complejo seguramente fue el de disponer sobre las cabezas de los Moai los bloques cilíndricos de escoria roja que llevan como sombreros. La actividad escultural fue al parecer fruto de varios equipos de trabajo independientes, sugiriendo la existencia de una competencia interna.

La cultura Rapa Nui cuenta con una amplia gama de otras manifestaciones artísticas, entre ellas las estatuillas que se obtenían de la madera del toromiro: el Moai Kavakava y el Moai Pa’apa’a Hiro. Eran copias de espíritus llamados Akuaku y eran consideradas sagradas. Existe además una gran diversidad de adornos y figuras utilizadas en ceremonias festivas. Destacan esculturas en madera de peces y lagartos y los Rona u hombres-pájaro. Igualmente utilizaron perfumes, tatuajes, pinturas corporales y se dilataron el lóbulo de las orejas como signo de prestigio. También poseyeron una suerte de escritura, aún no bien comprendida, utilizando signos que grababan en tabletas llamadas Kohau rongorongo. En ellas “escribián” himnos religiosos, hazañas y hechos y relatos de personajes importantes y, quizás, genealogías históricas. Sólo algunos sabios y especialistas, llamados maori podían leerlas.

Hoy existe un pequeño número de estas tableras y se desconoce su verdadero contenido. Otra manifestación artística importante son los grabados rupestres, muy abundantes en la Isla. En bajo y sobre relieve sobre rocas se plasmaron diseños de peces, aves, tortugas, embarcaciones, figuras humanas de grandes ojos, el hombre pájaro, el dios Make Make, etc. Muchos de estos motivos se repiten en pinturas murales al interior de las casas, así como en otras partes de Polinesia (Hawai, Nueva Zelanda o Islas Marquesas, por ejemplo).