Museo Chileno de Arte Precolombino

Culturas > Isla de Pascua > Rapa Nui

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Patrón de Asentamiento

El territorio de los linajes se extendía desde la línea de costa hacia el interior de la isla, como franjas marcadas por acumulaciones de piedras que todavía se conservan. Las aldeas se establecían preferentemente en el borde costero, adyacentes a los ahu. Se componían de un grupo central de viviendas que por lo general pertenecía a los miembros de mayor estatus. La gente común ocupaba los territorios interiores, con asentamientos permanentes y dispersos cerca de los campos agrícolas.

La vivienda principal de la aldea, una de las más características, era el hare paenga. Tenía la forma de un largo bote invertido, de entre diez y quince metros de largo por dos de ancho. Su base elíptica se componía de bloques de basalto labrados y con orificios para empotrar los maderos que sostenían las paredes de ramas y el techo de paja. No tenían ventanas y la puerta era un bajo y angosto pasillo situado al centro de la vivienda. El interior se alhajaba a veces con un pavimento de piedras redondas. Como único mobiliario se han registrado unos cantos rodados envueltos en pasto y esteras vegetales, en los cuales se han grabado finos diseños relacionados con la fertilidad. Según descripciones históricas, para proteger sus viviendas los pascuenses colocaban a la entrada figuras de madera que representaban a sus antepasados y espíritus tutelares. Junto a las casas había hornos subterráneos emplantillados con piedras y de formas rectangulares o circulares, en los que cocinaban comunitariamente los alimentos a la manera del curanto chilote.

Otro tipo de vivienda, muy diferente a las anteriores, fue la que se construyó hacia el final del período prehistórico en la aldea ceremonial de Orongo. La aldea, ubicada en la orilla del cráter Rano Kau, se compone de unas cincuenta casas edificadas íntegramente con lajas de basalto y con techos elaborados con un sistema de falsa bóveda. Presenta además dos ahu y un sinnúmero de bloques de piedra cubiertos con petroglifos dispersos por el sitio. Estas viviendas solamente se habitaron con ocasión de las ceremonias relacionadas con el culto a Manutara y al dios Make Make, práctica religiosa que continuó vigente hasta mediados del siglo xix.